¡Atención chapistas: llegan las carrocerías inteligentes!

El invento de Hella, el fabricante de productos electrónicos, iluminación y recambios, es una carrocería basada en sensores electrónicos sensibles a la presión capaz de detectar abolladuras leves e incluso arañazos en el vehículo. En combinación con cámaras y GPS, el sistema podría conseguir grabaciones en vídeo del golpe que servirían como prueba a la compañía de seguros. El potencial de esta nueva tecnología no solo resulta atractivo para los propietarios particulares de vehículos, sino también para colectivos: flotas, renting, etc. que sufren los pequeños desperfectos en sus coches como una auténtica lacra que mina su cuenta de resultados. De hecho, a pesar de que no se espera que las primeras carrocerías inteligentes lleguen al mercado antes de 2018, varios fabricantes y flotistas ya han mostrado su interés.

Por otro lado, el híbrido Vision G-Code de Mercedes incorpora, entre otras soluciones futuristas, una pintura de acabado plateado que ha denominado multivoltaica que sirve recargar las baterías del vehículo. Funciona como un panel solar fotovoltaico que convierte la luz solar en energía eléctrica, aunque también se carga electrostáticamente por el roce del aire cuando el coche está en movimiento, o por el viento natural cuando está parado.

Las iniciativas de Hella y Mercedes son solo un botón de muestra de lo que el futuro depara a la industria automovilística y suponen nuevos retos que los talleres deberán afrontar y superar.

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