El evento, organizado por el portal especializado en seguros INESE en las madrileñas instalaciones de IFEMA, es quizá el principal encuentro de la industria aseguradora. De hecho, más de 4.000 profesionales de 20 países se dieron cita en esta su XXIII edición, en cuyas jornadas y conferencias participaron más de 300 ponentes.
Entre ellos, Pilar González, presidenta de la Asociación Empresarial del Seguro, UNESPA, que enfrió los ánimos de los asistentes a la Semana del Seguro al afirmar que: «las cifras oficiales de matriculaciones son un espejismo, pues han superado los 1,3 millones pero solo han supuesto un avance del número de vehículos asegurados de apenas 325.000 unidades». Es decir, para las aseguradoras, el mercado crece menos de lo que debería. En contraposición, según González, la bajada en el precio de los carburantes está propiciando un incremento en el uso del parque automovilístico disponible.
El resultado es un aumento sustancial de la siniestralidad, sobre todo de los daños leves que son de interés directo en nuestro sector de chapa y pintura. Esto es también lo que opina Manuel de la Rosa, P&C Leader de Willis Towers Watson, al afirmar que «seguirá la mayor frecuencia de siniestralidad derivada del mayor uso del coche». El cóctel, desde luego, es explosivo: sumemos un parque de automóviles ya en exceso envejecido con un mayor uso y restemos un importante déficit de los necesarios seguros.
Sin embargo, la pasada edición de la Semana del Seguro puso de manifiesto que la tecnología puede ser un elemento a tener muy en cuenta. Así, Roberto Polli, Head of Insurance Telematics de Vodafone Group, afirmó que «la telemática aporta eficiencia en la gestión de siniestros y permite convertir el seguro de coche en un producto de valor añadido». Polli abogó también por crear primas personalizadas basadas en el análisis de la conducción, lo que ajustaría al máximo el precio de los seguros premiando a los conductores con menor siniestralidad.
En resumen, la Semana del Seguro dibujó un escenario en el que las tecnologías de la información tendrán un papel cada vez más protagonista en todo el proceso de gestión de la siniestralidad, desde el mismo momento en que se produce, hasta que el vehículo sale del taller y es puesto a disposición plena del usuario. Esta tendencia tendrá sin duda una incidencia muy profunda en los talleres y la forma en que estos realizan su trabajo. Deberán responder no solo a nuevos vehículos cada vez más complejos, sino también a un nuevo tipo de consumidor mucho más exigente y con nuevas expectativas. En este contexto, será esencial una renovada alianza entre seguro y taller.


