A pesar del optimismo de Ganvam, los niveles de venta actuales de vehículos a motor están muy por debajo de los países de nuestro entorno, en los que se registran 35 nuevas matriculaciones por cada 1.000 habitantes, frente a las 18 de España. Lejos quedan también los más de 1,6 millones sólo de turismos matriculados en 2007. Comparativamente, esto supone una bajada del 47% desde ese año hasta 2014, teniendo en cuenta que el pasado ejercicio se cerró con unas 860.000 unidades matriculadas (de todo tipo de vehículos a motor), aun así un 19% más que en el catastrófico 2013.
La patronal de la automoción considera que 2014 se recordará en el sector como el año del inicio de la recuperación. Explica tanto optimismo en señales como el incremento en la competitividad de las empresas españolas, el saneamiento bancario o la bajada de la prima de riesgo, pero no olvida el boca a boca gubernamental efectuado al sector mediante los conocidos planes de reactivación del mercado Pive y Pima Aire. Ganvam echa de menos, eso sí, un plan específico de ayudas para motocicletas, las grandes olvidadas, y para los vehículos pesados.
Si bien el capítulo de quejas de la asociación recoge problemas ya endémicos en el sector como la deficiente financiación de las pymes, o esa reforma fiscal del automóvil que no acaba de llegar y que debería suponer la supresión del Impuesto de Matriculación o la modificación del Impuesto de Circulación, entre otros.
Y dentro de ese «otros», destaca especialmente el problema de los talleres ilegales, que según las estimaciones de Ganvam representan ya el 20% del total. Es decir, según la patronal de la automoción en nuestro país hay unos 10.000 focos de ilegalidad en clara competencia desleal frente al resto de establecimientos legales, generando unas pérdidas para el sector de más de 3.500 millones de euros en los últimos seis años, a lo que habría que sumar otros 230 millones en impuestos y cerca de 112 millones por cotizaciones sociales.

